lunes, 29 de abril de 2013

AMIGA: GRACIAS POR HACER LA DIFERENCIA!


Si eres parte de este grupo es porque gracias a ti la vida de dos hermosas niñas fue impactada, permitiéndoles conocer un mundo más allá de la pobreza y las privaciones a las que a diario se enfrentan. Sé que ya paso algo de tiempo desde la última visita de las niñas pero no quería dejar de compartir con ustedes esta experiencia.

 Les cuento un poco de ellas: Emma y Rocio, tienen 10 y 11 años son originarias de Tecate, donde las  conocí  por medio de su mama hace algunos años. Viven en una casa que apenas tiene una estufa de leña, una letrina en la parte de afuera de su casa, piso de tierra y a veces su único alimento seguro es la leche de la chiva y una penca que en temporada les da nopales.

Arcelia: su mama; no estudio ni la primaria. Su papa era peón en un rancho pero hace poco enfermo gravemente de cirrosis y ahora no puede trabajar dada la severidad de su enfermedad. Esto ha empeorado la situación familiar ya que Arcelia quien antes trabajaba limpiando casas ya no puede hacerlo porque tiene que quedarse a cuidar a su esposo. A pesar de sus circunstancias adversas han criado a 5 hijos, 3 muchachos trabajadores y 2 niñas amorosas llenas de valores; todos con un corazón lleno del amor de Dios.

Yo al principio era consciente de que eran personas de escasos recursos pero no sabía el grado de pobreza a la que se enfrentaban. Un día me di cuenta por casualidad, ahora pienso que fue “causalidad”. Se me ocurrió hacer una torta de elote y al ser mi primera vez cocinando olvide ponerle la harina: S (ya me conocen, no soy buena para la cocina). Al darme cuenta de mi error le dije a Arcelia que si quería llevarse el intento de torta para su chiva, ya que yo sabía que la alimentaba con sobras de comida. Ella me lo agradeció y se la llevo. Pero al día siguiente me confesó que ella y toda su familia se la habían comido, que estaba buena y que gracias a eso habían tenido que cenar. Sentí vergüenza de mi misma, por ser tan insensible y desde entonces procuro no asumir que una comida no sirve A MENOS que este podrida.

En otra ocasión me conto como era apenas miércoles y ya no tenía nada de dinero de la pensión de su marido, y hasta el viernes recibirían el siguiente cheque.  Solo tenía unos pocos frijoles y algo de harina para amasar tortillas. Dice que oraba a Dios porque proveyera para su familia pues realmente no sabía que iba a darles a todos y que le partía el corazón decirles que no había suficiente. Cuando termino de orar, su esposo le dijo –“qué bueno sería que la penca de afuera ya estuviera crecida y pudiéramos comer nopalitos con los frijoles que tienes-si contesto ella- “y con la masa que tengo puedo hacer  2 tortillas de maíz para cada quien”.

-Huy ya con eso comemos bien rico, claro que con unas cebollitas y unos chiles haría una salsita bien buena- dice Arcelia que los dos sonrieron con nostalgia de pensar lo rico que sería tener todo aquello en lugar de recibir a sus hijas con la noticia de que solo podían comer 1 plato de frijoles.

En eso tocaron a la puerta y era un hombre que vivía por el barrio y que padecía el vicio del alcohol y drogas.  En ocasiones Arcelia y su esposo lo ayudaban con algo que comer o con una cobija pues vivía en la calle debido a su adicción. Cuando su hijo le dijo quien tocaba Arcelia pensó- HIjole y ahora que le voy a dar si no tengo ni para darle a mis hijos. Sin embargo en esta ocasión no tocaba la puerta para pedir ayuda sino para traerles una bolsa de nopales recién cortados- “tiernitos” me dijo Arcelia y unas cebollitas y chiles. El hombre le dijo que le acababan de regalar suficiente y que se acordó que ellos siempre le habían “echado la  mano”

Arcelia y yo sabíamos que esto no era casualidad.  Era la respuesta a sus oraciones. Dios había utilizado a ese hombre para contestar su oración y proveer alimento. “ El Señor es bueno” me decía ella mientras me contaba lo sucedido. Yo no podía contener mis lágrimas y me tuve que ir de ahí para no llorar frente a ella.

Cuando ella me contaba esto yo no podía dar crédito pues Arcelia es una mujer que no anda por la vida hablando de sus penas o exagerando su condición, de hecho yo siempre la veía en mi casa contenta, humilde pero muy limpia, y con una actitud de servicio digna de admirarse. Siempre le decía que mientras trabajaba  comiera lo que quisiera y ella raramente aceptaba, a veces me llego a decir que se llevaría “un pedacito de pastel” o “una rebanada de pizza”. Ahora se que se lo regalaba a sus hijas.

 Desde entonces empecé a prestar más atención a su situación y a tratar de contribuir a darles una mejor infancia a sus hijas- que son unas niñas maravillosas.
 A partir de que nos vinimos a Mexicali hemos procurado estar al pendiente e invitarlas a venir a de vacaciones 1 semana al año. En sus visitas descubrí que nunca habían ido a comer hamburguesas a un Burger King o Carl’s Jr., nunca se habían metido a una alberca o ido al cine! Me enternecí al ver sus caritas cuando les di sus  primeras palomitas y soda para entrar a ver la primera película en el cine de sus vidas.

 Me hubiera encantado que vieran sus expresiones de emoción cuando les dije una buena amiga y mi cuñada les habían mandado bolsas llenas de ropa para ver que les quedaba. Estaban felices!

Aun recuerdan la fiesta a la que las lleve – donde mi amiga generosamente me invito con todo y pilones al cumpleaños de su hija- dicen que ha sido la fiesta más bonita a la que han ido -y todo era gratis!-dicen con entusiasmo- bailaron, jugaron, comieron, brincaron, en fin un día que jamás olvidaran.

Amigas: Les cuento esto  para darles mil gracias por haber contribuido de una manera u otra con la felicidad de estas pequeñas, a nombre de su mama les agradezco en el alma su generosidad. Estoy segura que Dios les recompensara grandemente. No tengan la menor duda de que gracias a su apoyo 2 vidas han sido grandemente bendecidas.

Las quiero mucho. Que Dios les siga bendiciendo.


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